LA ALIANZA ENTRE EL NACISMO DE ADOLFO HITLER Y EL SIONISMO JUDIO

TOMADO DE DESPIERTA TU QUE DUERMES

SIONISMO: CRÓNICA DE UNA MENTIRA INVENTADA – PARTE 3

LA ALIANZA ENTRE EL NAZISMO Y EL SIONISMO

Desde la subida al poder de Adolfo Hitler en 1933, el Nacionalsocialismo apoyó al sionismo de manera significativa en el proyecto de emigración judía a Palestina. Debido a sus coincidencias ideológicas, ultanacionalistas y a un evidente entendimiento desde la perspectiva étnico/identitaria, el nazismo y el sionismo (OJO: SIONISMO, no los judíos comunes del pueblo. Estamos hablando de los ACTIVISTAS), fortalecieron sus posicionamientos afines.

El sionismo experimentó una importante progresión durante el nazismo. Publicaciones como el “Jüdische Rundschau” (periódico de la Federación Sionista en Alemania) incrementaron potencialmente sus ventas y la celebración en 1936 en Berlín de la Convención Sionista, dan cuenta de la expansión de la vida política de los alemanes sionistas en tiempos del III Reich.

Las SS eran particularmente entusiastas en su apoyo al sionismo. En 1934 una publicación interna de las SS recomendaba a sus miembros un apoyo incondicional y activo al Sionismo, tanto por parte del gobierno como del partido nazi, como la mejor herramienta para incitar a la emigración a Palestina de los judíos alemanes.

Leopold von Mildenstein, un importante oficial de las SS y Kurt Tuchler representante de la Federación Sionista alemana, realizaron juntos un recorrido de seis meses por Palestina para verificar el desarrollo y expansión de los asentamientos en territorio palestino. A su regreso, von Mildenstein publicó a finales de 1934 una serie de doce artículos para el importante diario berlinés Der Angriff (consultar LEOPOLD VON MILDENSTEIN Y LA CUESTIÓN JUDÍA), donde el oficial nazi expresaba su admiración por los extraordinarios logros de los colonos sionistas en Palestina.

La medalla con la svástica y la estrella sionista en cada cara. En 1934, para conmemorar el viaje del barón Leopold Itz Edler von Mildenstein a Palestina, Goebbels mandó acuñar esta medalla. Del lado de la estrella decía en alemán: EIN NAZI FÄHRT NACH PALÄSTINA (Un nazi viaja a Palestina); y del lado de la svástica, UND ERZÄHLT DAVON IM ANGRIFF (Y se lo narra en el Angriff). Por esa misma época ya estaba en funcionamiento el Acuerdo Haavara entre el Gobierno del Tercer Reich y el Sionismo Laborista de Ben Gurion.

Para 1934 las SS se habían convertido en el elemento más pro-sionista del Partido Nazi. Otros nazis incluso los acusaban de ser “blandos” con los judíos. El barón von Mildenstein había retornado de su visita de seis meses a Palestina como un ardiente simpatizante sionista. Ahora, como jefe del Departamento Judío del Servicio de Seguridad de las SS, comenzó a estudiar hebreo y a recopilar documentación hebrea; cuando su antiguo compañero y guía, Kurt Tuchler, visitó su oficina en 1934, fue recibido por las notas de una conocida tonada folclórica judía. Había mapas en las paredes que mostraban la fuerza creciente del sionismo dentro de Alemania.

Primera Plana de Der Angriff del 28 de noviembre de 1934

Von Mildenstein mantuvo su palabra: no sólo escribió favorablemente acerca de lo que vio en las colonias sionistas de Palestina, sino que persuadió a Goebbels para publicarlo como un reportaje en doce entregas en su periódico Der Angriff (‘El Asalto’) —principal órgano de propaganda nazi—, del 26 de septiembre al 9 de octubre de 1934. Su estancia entre los sionistas había enseñado al hombre de las SS “la manera de curar una herida centenaria en el cuerpo del mundo: la cuestión judía”.
Joseph Goebbels, ministro de propaganda nazi, y David Ben Gurion, jefe del laborismo sionista y de la organización terrorista Haganah

Los servicios de seguridad de Himmler (jefe de las SS y Gestapo) colaboraron con la Haganah (escuadrones paramilitares terroristas judíos en Palestina) dirigiendo la emigración judía a Palestina así como entregas secretas de armamento alemán a colonos judíos para su uso en enfrentamientos con la población árabe palestina.

La Haganá (en hebreo: ההֲגָנָה la defensa) fue una ORGANIZACIÓN PARAMILITAR DE AUTODEFENSA JUDÍA creada en 1920, durante la época del Mandato Británico de Palestina.

Sus miembros eran los propios integrantes de los kibutzim y moshavim, quienes crearon la organización como consecuencia de los pogromos realizados por parte de la población árabe, como el Pogromo de Jerusalén en 1920.

Los Disturbios de Jaffa de 1921, los Motines árabes de 1929 involucrando la Matanza de Hebrón y la Masacre de Safed, así como también los ataques durante la revuelta árabe entre los años 1936 a 1939, entre los cuales destaca la Masacre de Tiberíades, contribuyeron a reforzar a la Haganá.

TODOS ESTOS ACONTECIMIENTOS FUERON COMETIDOS CON LA PERMISIVIDAD DE LAS AUTORIDADES DEL MANDATO BRITÁNICO.

LA HAGANÁ, JUNTO CON OTRAS ORGANIZACIONES, FUE EL PREDECESOR DEL ACTUAL EJÉRCITO ISRAELÍ (CONOCIDO COMO TZAHAL) Y SIRVIÓ DE BASE A ESTE ÚLTIMO.

En mayo de 1935, Reinhardt Heydrich, entonces jefe del Servicio de Seguridad de las SS y más tarde infame “Protector” de las tierras checas incorporadas por el Reich, escribió un artículo titulado “El enemigo invisible” para Das Schwarze Korps, el órgano oficial de las SS. En él, Heydrich revisaba las distintas tendencias entre judíos, comparando de manera harto injusta a asimilacionistas y sionistas. Su parcialidad hacia el sionismo no pudo ser expresada en términos más precisos:

“Debemos separar a los judíos en dos categorías […] los sionistas y aquellos que pretenden la asimilación. Los sionistas se adhieren a una posición racial estricta y mediante la emigración a Palestina están ayudando a construir su propio Estado judío.”
Paradójicamente, se ha demostrado que el implacable y teóricamente 100% ario Heydrich tenía ancestros judíos (Cfr. Everette Lemons, The Third Reich, A Revolution Of Ideological Inhumanity: The Power Of Perception. Raleigh, NC: Lulu Press, 2005, p. 225.)

En enero de 1941 otra banda criminal judía, el Lehi o Stern Gang (escisión de otro grupo paramilitar sionista, “Irgun Zvai Leumi”), comandada por Avraham Stern, sometió una propuesta formal de alianza político-militar con la Alemania nazi a través de Otto Werner von Hentig, cónsul alemán en Beirut.

Lo que resulta ciertamente paradójico es que todos estos grupos terroristas judíos participaran activamente en la guerra del lado alemán, cuando ya eran conocidas las deportaciones masivas de judíos de Europa central y el exterminio de judíos por parte de régimen nazi ya había dado sus primeros pasos con masivas masacres en Lituania. La explicación estaría en el hecho de que el movimiento sionista es laico/reformista (el padre del sionismo, Theodor Herlz era ateo), mientras que la mayoría de las víctimas del Holocausto eran judíos ortodoxos Jaredis opuestos al sionismo y al establecimiento del estado de Israel, por lo que muchos se negaron a participar del proyecto nazi-sionista de emigración masiva a Palestina. Hoy en día la comunidad judía Jaredí es una de las más odiadas en Israel

¿¡CÓMO!? ¿JUDÍOS ODIANDO JUDÍOS? ¿SERÁ ESO ALGO QUE EL RESTO DEL MUNDO NECESITA ENTENDER DE UNA BUENA VEZ…QUE NO TODOS LOS JUDÍOS SON SIONISTAS? (TAL VEZ ASÍ ENTIENDAN QUE NO TODOS LOS JUDÍOS SON ISRAEL)

Ver NO TODOS LOS GATOS SON PARDOS – EL “QUIÉN ES QUIÉN” DE LOS JUDÍOS

“Antes de los nazis, el sionismo para los alemanes judíos no era más que un culto político burgués aislado. Mientras los izquierdistas trataban de combatir en las calles a los camisas pardas, los sionistas estaban ocupados recolectando dinero para plantar árboles en Palestina. Repentinamente, en 1933, este pequeño grupo se imaginó a sí mismo como ungido por la historia para negociar secretamente con los nazis, para oponerse a la gran masa de judíos del mundo que querían resistir a Hitler, y todo con la esperanza de obtener el apoyo del enemigo de su pueblo para la construcción de su Estado en Palestina. Smolar (Boris Smolar (1897-1986), periodista de origen ruso) y otros sionistas críticos consideraban que la ZVD era básicamente cobarde, pero estaban muy equivocados. Ninguna teoría de la rendición explica nada sobre la evolución del racismo sionista anterior a Hitler, y tampoco sobre la aprobación de la WZO (World Zionist Organisation, Organización Sionista Mundial) a esta postura. La verdad es más triste que la cobardía. El hecho liso y llano es que los sionistas de Alemania no se consideraban a sí mismos entreguistas sino, más bien como posibles socios en un pacto propio de estadistas. […] No combatieron a Hitler antes de que llegara al poder, cuando aún había una oportunidad de derrotarlo, y no fue por cobardía, sino por su propia y profunda convicción, que habían heredado de Herzl, de que el antisemitismo no podía ser combatido.Dado su fracaso en resistir durante Weimar y dadas sus teorías raciales, era inevitable que terminaran como los chacales ideológicos del nazismo”. Lenni Brenner:2011, pp. 94-102.

Ha’avara: el acuerdo comercial nazi-sionista (1933-1939)

Un certificado de la compañía Ha’avara de Tel Aviv fechado en 1935

El Acuerdo Ha’avara (transliterado del hebreo como “heskem ha’avara” y traducible literalmente como “acuerdo de traslado”) fue firmado el 25 de agosto de 1933, tras tres meses de conversaciones, por la Federación Sionista de Alemania (Die Zionistische Vereinigung für Deutschland), el Banco Leumi (bajo las órdenes de la Agencia Judía para Israel, una agencia ejecutiva oficial en la entonces Palestina) y las autoridades económicas de la Alemania nazi. El acuerdo pretendía ayudar a facilitar la emigración de los alemanes judíos a Palestina.

La Ha’avara era una compañía comercial creada  por la Organización Sionista Mundial que tenía como misión comerciar con los nazis. El convenio se celebró con la intención de mudara a los judíos alemanes hacia Palestina con sus familias y bienes. […] En octubre de 1933, la línea marítima alemana más importante, la Compañía Naviera Hamburgo Sud América, implementó un servicio directo desde Hamburgo a Haifa. […] En un discurso realizado ese año, Hitler destacó el Acuerdo de Traslado y los beneficios que significaban para la comunidad hebrea:“Así nosotros, los salvajes, hemos demostrado una vez más ser mejores seres humanos, menos quizá en protestas externas, pero al menos sí en nuestra acciones. Y ahora somos aún más generosos y damos al pueblo judío un porcentaje mucho más alto del que tienen en posibilidades de vida y mayor que el que tenemos nosotros”. (Norman Hepburn Baynes (ed.), The Hitler’s Speeches, 1922-1939. Oxford: Oxford University Press, 1942; Vol. 1, p. 131.)

Portada del libro de Edwin Black, “El acuerdo de transferencia: La dramática historia del pacto entre el Tercer Reich y la Palestina judía”

Los nazis y los sionistas analizaron cada paso a seguir para poblar Palestina con judíos, una labor que tenía el marco de una colaboración ejemplar entre ambas partes, desconocida por la historia. Los sionistas proclaman ser una nación, y los nazis no dudaban en reconocerlo. Por directivas de Hitler el aparato nazi colaboró con los sionistas incluyéndose la subvención  para distintas etapas del proyecto. Después de la guerra, el doctor Hans Friedenthal, en ese entonces titular de la federación Sionista de Alemania, al referirse al accionar  de la policía política nazi, confesó:

“La Gestapo hizo de todo en aquellos días para promover la emigración, particularmente a Palestina.” […] En un informe oficial, fechado en junio de 1936, las SS instaron al partido nacionalsocialista y al gobierno a apoyar a los dirigentes sionistas, ya que ello favorecería la emigración de los judíos hacia Oriente Medio. Según la Enciclopedia Judaica, para ese entonces “el trabajo sionista funcionaba perfecto” en la Alemania de Hitler. (Jacob Boas, “A Nazi Travels to Palestine”, History Today. London, January 1980, p. 33).

La editorial “The Mysterious Pact” (El pacto misterioso) publicada por The Canadian Jewish Chronicle del 29 de diciembre de 1933/Tebeth 11, 5694, donde se denuncia el acuerdo Ha’avara entre nazis y sionistas.

Finalmente, [gracias al Ha’avara] los sionistas comenzaron la exportación de naranjas [desde Palestina] a Bélgica y Holanda utilizando barcos alemanes. (“Reflections”, Palestine Post (14 November 1938), p. 6).


   Entre 1933 y 1941, alrededor de 60.000 judíos alemanes emigraron a Palestina a través de la Ha’avara y otros acuerdos alemanes-sionistas, alrededor de un 10% de la población judía de Alemania en 1933. (Estos judíos alemanes componen aproximadamente el 15% de la población judía de Palestina en 1939). Algunos emigrantes transfirieron considerable riqueza personal de Alemania a Palestina a través de la Ha’avara. Como historiador judío Edwin Black ha señalado: “A muchas de estas personas, sobre todo a finales de 1930, se les permitió transferir réplicas reales de sus hogares y fábricas – de hecho, réplicas aproximada de su propia existencia”. (E. Black, Transfer Agreement, p. 379.; F. Nicosia, Third Reich, pp. 212, 255 (n. 66).

La cantidad total transferida desde Alemania a Palestina a través de la Ha’avara entre agosto de 1933 y finales de 1939 era de 8,1 millones de libras o 139.57 millones de marcos alemanes (entonces equivalente a más de $ 40 millones). Este importe incluye 33,9 millones de marcos alemanes ($ 13,8 millones) proporcionados por el Reichsbank en conexión con el Acuerdo. (W. Feilchenfeld, et al., Haavara-Transfer, p. 75.; “Haavara,” Encyclopaedia Judaica, (1971), Vol. 7, p. 1013.)

El acuerdo Ha’avara hizo posible para cualquier judío a emigrar de Alemania con la práctica totalidad de sus bienes y fortuna personal, siempre que pudiera depositar la totalidad de sus activos en uno de los dos bancos de propiedad judía en Alemania que tenía sucursales en Tel Aviv y Jerusalén. A su llegada a Palestina podrían retirar sus activos de acuerdo con los términos del acuerdo. El capital alemán de estas dos empresas bancarias judías estaba garantizado por el gobierno alemán. Incluso después de la guerra estos activos eran plenamente a disposición de los propietarios judíos o sus representantes. Si un Judío no deseaba emigrar inmediatamente él podría transferir la totalidad de sus bienes personales a Palestina, donde serían salvaguardados por un fiduciario, mientras él permanecía en Alemania por un tiempo indefinido, con la emigración como su objetivo final. Mientras tanto su fortuna personal estaba a salvo fuera de Alemania.

Incluso los judíos más pobres, que no poseían 1.000 libras inglesas, pudieron emigrar a Palestina con créditos proporcionados a través del Ha’avara. Las autoridades británicas por lo general requerían un patrimonio mínimo de 1.000 libras por cada inmigrante a Palestina, caso contrario no tenían derecho al certificado de la llamada de los trabajadores. Sólo había un número limitado de estos certificados disponible, y se emitieron sólo para las personas con habilidades especiales de empleo. Además, los judíos que emigraron a Palestina estaban exentos del llamado “impuesto de vuelo del Reich”, que todos los alemanes que emigran normalmente tenían que pagar. El acuerdo Ha’avara permaneció en funcionamiento hasta finales de 1941, cuando Estados Unidos entró en la guerra.

En 1936 la WZO comenzó a vender productos de Hitler en Gran Bretaña. (Yehuda Bauer, My Brother’s Keeper: A History of the American Jewish Joint Distribution Committee, 1929-1939. Philadelphia: Jewish Publication Society of America, 1974, p. 129). La WZO no estaba interesada en combatir a los nazis, como vino a demostrar cada defensa que se hacía del proyecto Ha’avara. Selig Brodetsky,[14] miembro del Ejecutivo sionista y luego, en 1939, presidente de la Junta de Delegados de los británicos judíos, llegó a reprender al mundo por criticarlos.[15] […] No eran los sionistas los traidores, sino todos los demás los que estaban descarriados, o al menos eso es lo que Moshe Beilenson —dirigente sionista laborista— quería hacer creer al mundo. En 1922 había formado parte de la delegación que garantizó la lealtad del sionismo a Mussolini. Ahora trataba de articular una defensa teórica del pacto con los nazis:

En el Memorándum del 17 de diciembre de 1937, el Secretario de Estado del Ministerio del Interior del Reich, Wilhelm Stuckart, uno de los participantes de la Conferencia de Wannsee (La Conferencia de Wannsee fue la reunión de un grupo de representantes civiles, policiales y militares del gobierno de la Alemania nazi sobre la «Solución final del problema judío» (Endlösung der Judenfrage). Los acuerdos tomados condujeron al exterminio conocido como Shoá en hebreo. La reunión tuvo lugar el 20 de enero de 1942 en el distrito berlinés de Wannsee. Presidida por Reinhard Heydrich, y organizada por Adolf Eichmann por instrucción de aquel, duró 90 minutos. Véase el film de Frank Pierson, “Conspiracy” (2001) con Kenneth Branagh (Heydrich), Stanley Tucci (Eichmann) y Colin Firth (Stuckart), enfatizó:

Wilhelm Stuckart (1902-1953), un abogado que llegó en 1944 a la jerarquía de Obergruppenführer (equivalente a Teniente General en la Wehrmacht) de las SS. A pesar de existir múltiples pruebas de su especial responsabilidad en el asesinato de judíos, los aliados le aplicaron una condena menor y salió en libertad en abril de 1949 (cfr. Steven Lehrer, Wannsee House and the Holocaust. Jefferson, NC: McFarland & Co., 2000, p. 173). Murió en un accidente automovilístico 4 años después.

“No hay duda de que el procedimiento Haavara ha hecho la mayor contribución a la construcción tremendamente rápida de Palestina [sionista]. El procedimiento no sólo se plasmó gracias a las grandes  sumas de dinero [de Alemania] sino que también suministró a los hombres más inteligentes entre los inmigrantes y, por último, abasteció con las máquinas y los equipos industriales necesarios también de Alemania”. Helmut Eschwege, Kennzeichen J; Bilder, Dokumente, Berichte zur Geschichte der Verbrechen des Hitlerfaschismus an den deutschen Juden 1933-1945. Berlin: Deutscher Verlag der Wissenschaften, 1966, pp. 132-136

Los cimientos nazis de Israel

Los dirigentes judíos y nazis admitieron que el Acuerdo de Traslado, implementado por Hitler, fue la base sólida sobre la cual se comenzó a levantar el futuro Estado de Israel. En ese sentido se calcula que, en 1939, el quince por ciento de los colonos judíos de Palestina habían llegado procedente de Alemania. Se estima que, entre 1933 y 1941, unos sesenta mil judíos alemanes emigraron a esa zona merced al Ha’avara y a otros acuerdos complementarios alcanzados entre los nazis y los sionistas. […] Al referirse al Acuerdo de Traslado, el ministerio del Exterior alemán consideró que “el traslado de la propiedad judía fuera de Alemania contribuyó en no poca magnitud a la construcción de un estado judío en palestina” (circular del 25 de enero de 1939). Solamente entre agosto de 1933 y fines de 1939, de Alemania a Palestina se transfirieron 8,1 millones de libras o 139,57 millones de marcos alemanes (entonces equivalentes a más de 40 millones de dólares). Esta cantidad incluyó 33,9 millones de marcos alemanes entregados por el Reichsbank (Werner Feilchenfeld, “Haavara”, Encyclopaedia Judaica, New York and Jerusalem, 1971. Werner Feilchenfeld, et al., Haavara-Transfer nach Palaestina. Tübingen: Mohr/Siebeck, 1972). De acuerdo a Black, a esos montos se les debería sumar el equivalente a unos 70 millones de dólares en concepto de otros acuerdos entre nazis y sionistas, y por determinadas transacciones bancarias (Edwin Black: pp. 379-382).

Las empresas de aguas Mekoro y la textil Lodzia son algunas de las firmas más importantes que se construyeron en Palestina con capitales alemanes (Abel Basti:2011, pp. 202-203).

Mekorot, una empresa israelí  fundada con la ayuda del Tercer Reich

Colocación de la piedra fundamental para la ampliación de la fábrica textil Lodzia, primavera 1929.

Mekorot en la Argentina: A fines de Noviembre de 2010, una delegación argentina formada por el Intendente de Bahía Blanca, Cristian Breitenstein, el Presidente de ABSA (Aguas Bonaerenses Sociedad Anónima), Guillermo Scarcella, y encabezada por el actual Gobernador de la Provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, visitaba Israel, y este último se reunía con el Canciller Lieberman y el primer ministro Netanyahu. Lo que poco se difundió en los medios masivos es que el objetivo fundamental de aquel viaje fue el de reforzar vínculos comerciales con el Estado de Israel, y en concreto con la empresa estatal israelí de aguas: MEKOROT. Y en efecto, el 30 de Noviembre, el Intendente de Bahía Blanca, Cristian Breitenstein, anunciaba desde Jerusalén la firma de un acuerdo de viabilidad con la empresa estatal israelí para el tratamiento de aguas residuales.

ARGENTINA ES UN ESTADO SUBSIDIARIO DE ISRAEL

El principal gestor del establecimiento de Mekorot (en hebreo, ‘fuentes’) en Palestina fue Levi Eshkol[6] quien durante la década de los años 30, y por especiales instrucciones de Ben Gurion, había realizado largas misiones en la Alemania nazi vinculadas al proyecto Ha’avara. Eshkol fue director ejecutivo de Mekorot entre 1937 y 1951, una empresa creada bajo la sombra del contubernio nazi-sionista.
Levi Eshkol (1895-1969), nacido en Ucrania como Levi Skolnick, se formó en la organización terrorista Haganah y en el partido Mapai. Fue el cuarto primer ministro de Israel (1963-1969) y el que ordenó desencadenar la Guerra de los Seis Días contra Egipto, Siria y Jordania el 5 de junio de 1967.

El Likud y sus raíces fascistas

De este partido llegó a decir Albert Einstein en una famosa carta que era “…un partido político con un enorme parecido en cuanto a su organización, métodos, filosofía política y planteamientos sociales, a los partidos nazi y fascista”.




El Likud, una formación fundada bajo inspiración de uno de los padres fundacionales de la entidad sionista, Zeev Jabotinsky no deja indiferente a nadie. “Hitler Jabotinsky” como lo denominaba Ben Gurion, fue el instigador del sionismo revisionista del que surge el grupo terrorista judío de extrema derecha Irgun Zyai Leumi, tristemente célebre por sus innumerables masacres contra poblaciones palestinas en los años ’40.

Jabotinsky era un admirador de la Alemania nazi pero sobre todo de la Italia fascista.Mussolini llegó a decir de él en 1935: “Para el éxito del sionismo, necesitan tener un estado judío con una bandera judía y una lengua judía. La persona que verdaderamente entiende eso es vuestro fascista, Jabotinsky”.

Benzion Netanyahu, padre y mentor político de Benyamin Netanyahu, fue en los años ’30 secretario personal de Zeev Jabotinsky. Benzion Netanyahu pronunció en 1998 un discurso conmemorativo del 50 aniversario del nacimiento de Israel, donde elogió la figura de Abba Achimier, (un estrecho colaborador de Jabotinsky que abrazó el Nacional Socialismo de Hitler, por “salvar a Alemania de la Guerra civil y la dictadura soviética”), el progenitor del benjamín de los Netanyahu no tuvo reparo en alabar públicamente a este sionista como su modelo político a imitar.

La palabra “Holocausto” es un término bíblico que significa “sacrificio”… ¿Por qué entonces el uso de “sacrificio” para denominar un genocidio? La respuesta, según algunos investigadores, residiría en que el movimiento sionista internacional habría sacrificado a los judíos europeos (TORÁTICOS – base en la Torah y no en el Talmud) en el Holocausto para cumplir escrupulosamente una siniestra agenda geo-política que se granjeara simpatía, culpa y compensación financiera internacionales, con el objeto de legitimar un “Hogar Nacional Judío” en tierra árabe, un proyecto inviable sin el trasfondo victimista del Holocausto.

CONTINÚA CON LA PARTE 4:

EL INVENTO DEL ESTADO DE ISRAEL

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Un comentario en “LA ALIANZA ENTRE EL NACISMO DE ADOLFO HITLER Y EL SIONISMO JUDIO

  1. Estaba leyendo seriamente el texto hasta que llegué a “el exterminio de judíos por parte de régimen nazi…”, así que a partir de ahí dudé de su veracidad e imparcialidad histórica.

    Ciertamente, los sionistas tuvieron, entre otros, el plan para la creación del Estado de Israel en tierras palestinas, pero cuando los nazis comprendieron que era a costa de la paz en el mundo árabe, propusieron como “Solución Final” deportar a todos (y la creación de dicho estado) a la isla de Madagascar, jamás hubo si quiera el intento de exterminio sistemático ni de los sionistas en particular, ni de los judíos en general.

    Fuentes históricas para lo que estoy diciendo hay muchas, basta mencionar a un solo autor que es suficientemente confiable para llegar a ellas: Don Salvador Borrego, quien está a punto de cumplir 101 años de edad. Uno de sus mejores libros al respecto “Derrota Mundial” que se puede adquirir directo en su página web y otros puntos de venta no censurados.

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